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Un poco de Historia
La participación de la sociedad vasca en labores de lo que hoy conocemos como cooperación al desarrollo no es un hecho nuevo ni de los últimos años: nuestra cooperación tiene su antecedente en la actividad, de hombres y mujeres vascas, en muy diversos lugares del mundo y a lo largo de muchas décadas. Gracias a esta experiencia, bien sea de raíz misionera o por motivaciones humanísticas o políticas, hemos conocido a otros pueblos y hemos sido conocidos por ellos, logrando en muchos casos conjugar eficazmente el mantenimiento enriquecedor de identidades diversas y la colaboración comprometida en los procesos de desarrollo de otras culturas.
Como cooperación pública, la actuación del Gobierno Vasco tiene su origen a mediados de los ochenta, como respuesta a los planteamientos de la sociedad civil demandando a las instituciones autonómicas la aplicación progresiva del 0´7% de sus presupuestos para cooperación con los países empobrecidos. Así, en 1985 se dedica por primera vez una partida presupuestaria específicamente a ayuda al desarrollo.

Años después, en 1990, se crea el Fondo de Cooperación y Ayuda al Desarrollo (FOCAD), con la participación en aquel momento y durante los próximos años de, además del Gobierno Vasco, las tres Diputaciones Forales. El objetivo cuantitativo era alcanzar el 0,7% del presupuesto operativo del Gobierno Vasco, con lo cual el volumen de fondos creció de manera muy importante a lo largo de los años noventa.
A partir de 2001, y ya adscrita la Cooperación al Desarrollo al Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales, el Gobierno Vasco asume la tarea de continuar por la senda del crecimiento cuantitativo y a la vez, fortalecer la calidad y el impacto de su política de cooperación, tratando de dotar a sus instrumentos de un carácter cada vez más estructural.
Tras un largo proceso de diálogo social, el Parlamento Vasco aprueba el 22 de febrero de 2007 la Ley 1/2007, de Cooperación para el Desarrollo, siendo la primera vez que se ordena y regula en nuestro ámbito la solidaridad con otros pueblos a través de una norma con rango de ley. Con ello, podemos decir que se consolida la cooperación para el desarrollo como política pública impulsada por el Gobierno Vasco y el conjunto de instituciones vascas. Igualmente, sitúa el compromiso cuantitativo de la cooperación del Gobierno Vasco en el 0,7% de su presupuesto total.
En el momento presente, el reto se sitúa en el desarrollo de nuestro sistema de cooperación con el enfoque transformador y de calidad recogido en la Ley, así como la puesta en marcha de los diferentes instrumentos que la misma alumbra, tanto de cara a la propia gestión como para la orientación de los recursos. De manera particular, la Ley prevé la creación de la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo y la puesta en marcha de un sistema de planificación basado en el plan director y los planes anuales.
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